martes, 9 de febrero de 2016

Escalera Pasteur


"Si caminamos todas las escaleras de Valparaíso, habremos dado la vuelta al mundo". Así describió Pablo Neruda el enredo de escaleras que suben, bajan, se cruzan y doblan sobre mi Puerto bello.

La Escalera  Pasteur comienza justo en la intersección de las calles Aldunate con Huito, en pleno centro de Valparaíso y sube serpenteando a un costado del Ascensor Espíritu Santo terminando arriba, en calle Héctor Calvo del cerro Bellavista.

La Escalera Pasteur es una de las principales arterias de entrada para turistas y residentes al Museo a Cielo Abierto (MACA) que cuenta con 20 murales de reconocidos artistas distribuidos en la subida Ferrari, en calle Rudolph, en el paseo Guimera y en escaleras Santa Margarita y Pasteur. 
Esta escalera es una de las más largas que hemos subido con las niñitas y el Gordo, con sus 212 peldaños (aunque la Mane contó 251 peldaños). Defnitivamente, subirla es el mejor ejercicio que se puede hacer. 
Y además de servir de ejercicio es entretenida, porque no es una escala recta sino que es sinuosa y con innumerables pasajes y desvíos y  siempre en esos desvíos, pasajes o recovecos puedes encontrar talleres o tienditas de las más variada índole. Yo la he recorrido varias veces y siempre me encuentro algo nuevo. Lo primero que encontré fue la Fundación Valparaíso que es como una especie de Casona/Galería ubicada justo cuando termina la escala Pasteur y llegamos a Héctor Calvo. En esa misma Casona hay un taller de vitrales maravillosos junto a otras tiendas de artesanías bien lindas también y la vista... bueno, les encargo la Bella-vista!

También encontré una vez un taller/tienda que vende todo tipo de piedras/piedritas/piedrotas de las más variadas y en bruto o más trabajadas. 
Otra vez llegué a una tienda de una orfebre que trabaja el Cobre, bella, maravillosa. 
En estos momentos, no recuerdo más, pero estoy segura que se me  olvida algo...

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